Estamos a escasas dos horas de que se inicien las semifinales de esta Eurocopa. Alemania se enfrenta en Basilea a una mermada Turquía, que puede verse obligado a utlizar al tercer portero (Tolga Zengin) como inesperado jugador de campo. Las bajas por lesión y sanción han obligado a Fatith Terim a hacer encaje de bolillos para presentar un equipo competitivo ante el rodillo alemán. Esto será hoy, pero lo bueno llegará mañana con el choque ente España y Rusia (ya dije antes de empezar la competición que esta selección podía dar la sorpresa) en el Prater de Viena.
Si bién se está hablando mucho del histórico paso a semifinales del conjunto español en un gran torneo (después de múltiples intentos y frustraciones), el verdadero protagonista de los últimos días es Andrei Arshavin y la posibilidad de que fiche por un equipo de los denominados grandes.
Después de su exhibición ante la selección holandesa, en la que se complementó de forma prodigiosa con su compañero en la vanguardia rusa Roman Pavlyuchenko (Spartak Moscú), muchos ojos han descubierto a uno de los grandes talentos del fútbol europeo.
Jugador de la cantera del Zenit de San Petersburgo, actual campeón de la Copa de la UEFA, Arshavin se ha destapado como un jugador con muchos recursos y capaz de sorprender a cualquier defensa.
Después de asistir a Torbinsky (un relámpago que apunta buenas maneras) en el segundo gol ante la “Orange”, Arshavin se quedó mirando al tendido, como un torero que sabe que ha hecho una gran faena y que saldrá por la puerta grande de la plaza. Mientras sus compañeros casi ahogan por aplastamiento al flacucho de Torbinsky. Unos jugadores enloquecidos y sabedores del golpe de autoridad que habían dado. Arshavin también lo sabía, pero como todo jugador especial lo digirió de foma diferente. Se acercó a los compañeros con un paso pausado y relajado como quién camina por la playa, como si la historia no fuera con él.
Durante la retransmisión de Cuatro, el gran “Maldini” dijo que le recordaba en cierta manera a Romario. Coincido con él plenamente. Romario era un genio con el balón, de eso no hay duda; el único problema que tenía era su inconstancia. Era de aquellos jugadores que si querían te la liaban en un metro cuadrado, pero si no estaba motivado podía ser un jugador de una indolencia desesperante. Con esto no quiero decir que Arshavin sea igual que Romario en este aspecto ni mucho menos.
A mi modo de ver Andrei ha adoptado la parte positiva de esta forma de moverse por el terreno de juego. Además de su gran técnica individual, Arshavin es un crack en dosificarse. No hace ni un esfuerzo de más, todo lo que hace lo hace por un razón, y si ve que no va a conseguir su objetivo no pierde el tiempo.
Guus Hiddink ha declarado que es de lo mejor que ha visto en el uno contra uno. No seré yo quién le lleve la contraria. Es cierto que se acostumbra mucho en esto del deporte de encumbrar a gente con la misma rapidez con la que se defenestra. Muchos dicen que a Andrei le ha salido un partido bueno y que en poco tiempo se esfumará su aura de crack. Yo soy de los que creen que Arshavin a llegado para quedarse.
